Publicado por Marco el 8 de octubre de 2015

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Hace tiempo ya os presentamos el Portón de Lucía, una joven a la que la tecnología le producía vértigo. Ella es una tendera, de oficio tendera y pasa de vender ropa a restaurar muebles en cuestión de días. Su ilusión, ser decoradora. Y su vida, un torbellino de ideas que le surgen constantemente mientras atiende con una sonrisa infinita a sus clientes, acaricia los muebles que restaura o se ilusiona con el nuevo proyecto que tiene en mente cuando aún no ha iniciado el anterior. Ella es así, como su Portón, una piedra preciosa con vida propia que se alumbra a cada paso, mezcla de juventud, espontaneidad y sabiduría; alguien, que cuando un servidor la conoce, hace que me cambie la perspectiva de lo que es un negocio y me enseña que una visita a su tienda es más rentable que cinco años de estudios. 

Y ahora nos toca presentar a Criss. Su último proyecto, crear una editorial de escritura creativa denominada “Cuatro Hojas Editorial” a través de la red. No le produce vértigo, al revés, le ha hecho asentar los pies en el suelo y volar, volar como nunca antes lo había hecho. Coincidimos por primera vez con ella en la publicación de “Mis Ideas perversas”, su primer libro. Después en el diseño de una cafetería-taller literario. Su vida es un proyecto en continuo proceso de maduración, compuesto de ideas, nada perversas, que le permiten vivir sensaciones y compartir escritos. Criss es una flor de loto blanca de cuatro pétalos que nos adentra en un mundo fascinante en el que participar, además de posible, es recomendable.

Ellas no lo saben, pero comparten una esencia. Deberíais conoceros, deberíais conocerlas…


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