Reflexiones sobre los antecedentes del Covid-19.

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Teniendo en cuenta la situación ante la que nos encontramos actualmente, he considerado necesario y a la vez obligatorio echar la vista atrás y analizar las diferentes epidemias que han asolado nuestras sociedades a lo largo de la historia.

Tras estudiar y buscar información sobre las diversas epidemias que han tenido un efecto devastador sobre nuestra civilización, he llegado a la conclusión de que, como decía Oscar Wilde, “el único deber que tenemos con la historia es reescribirla”, es decir, a lo largo de la historia han sido numerosas las epidemias que han tenido un efecto demoledor sobre nuestras sociedades, epidemias como la que estamos sufriendo en estos momentos, Covid-19, no son únicas, pues ya han sido varias, como veremos a continuación, las que han mermado nuestra sociedad. La intención en este artículo sería tratar de buscar en nuestro pasado las claves para poder vislumbrar, aunque sea entre confusas sombras, nuestro futuro.

Oscar Wilde, “el único deber que tenemos con la historia es reescribirla

Una de las epidemias más conocidas de la historia de nuestro país fue la denominada como “Gripe española” de 1918, la cual recibió este nombre debido a que, a pesar de que durante la Primera Guerra Mundial fueron varios los países europeos en los cuales se detectaron numerosos casos, fue España, país neutral en dicho conflicto, la primera en publicar informes y estudios sobre dicha enfermedad, haciendo especial hincapié en sus síntomas y consecuencias, pasando de este modo a los anales de la historia a ser denominada como “Gripe española”. Para muchos historiadores esta es una de las epidemias más devastadoras de la historia, pues en un solo año acabó con la vida de entre 20 y 40 millones de personas, aunque la cifra final de víctimas e infectados fue más aterradora, pues asoló prácticamente a todos los países desde 1918 hasta 1920, causando aproximadamente más de 500 millones de infectados y entre unas 50 y 100 millones de víctimas. En España, a pesar de no ser el foco principal y no ser uno de los países que más sufrieron los efectos de dicha pandemia, las consecuencias fueron terroríficas, pues de los 20 millones de habitantes que había en el país en esos momentos, la gripe infectó a 8 millones de personas, provocando un número de víctimas superior a las 300.000.[1]

Otra de las epidemias más letales de nuestra historia fue la denominada como Peste Negra, la cual se remonta a la Baja Edad Media, siglos XIV y XV, para muchos historiadores fue la más letal y mortífera de la historia de la humanidad, ya que sembró el terror, la muerte y la destrucción allá por donde pasaba. En este caso la enfermedad era causada por una bacteria, Yersinia Pestis, que era transmitida por las pulgas y los piojos de los roedores. En la Península Ibérica, al igual que en Europa, su nivel de destrucción fue inigualable, pues en España, que en esos momentos contaba con un número de habitantes aproximado a los 6 millones, tuvo una tasa de mortalidad en torno al 60-65%, pues redujo el número de habitantes del país hasta los 2 o 2,5 millones. En Europa podemos observar como el caso es más llamativo, pues en esos momentos contaba con una población cercana a los 80 millones de habitantes, cifra que se redujo hasta los 30 millones tras el paso de la epidemia desde 1347 a 1353, por lo que podemos observar que en 6 años provocó en toda Europa más de 50 millones de víctimas.[2]

La epidemia ante la cual nos enfrentamos actualmente, Covid-19, también conocida como Coronavirus, tuvo su origen a mediados del mes de diciembre de 2019 en la ciudad china de Wuhan, en la cual se comenzaron a detectar los primeros casos de una neumonía cuya causa era desconocida, tras el aumento descontrolado de los casos de infección se decretó en China el estado de alarma, llegándose a controlar la infección casi cuatro meses después, el Covid-19 en estos cuatro meses registró unos 84.302 casos de infección y unas 4.632 víctimas mortales. El problema fue que a pesar de que el gobierno chino logró controlar la infección cuatro meses después de su aparición, el virus logró extenderse y afectar a otros países, propagándose de forma muy rápida y registrándose en poco tiempo una gran cantidad casos en varios países de Europa y de América. Gracias a numerosos estudios científicos se ha descubierto que este virus se propaga a través de gotículas respiratorias que se producen cuando una persona infectada tose o deposita estas partículas infecciosas en superficies y objetos que al ser tocados por personas no infectadas pueden ser trasladados y contagiar a su nuevo huésped.[3] Estos estudios han reflejado a su vez que el índice de letalidad del virus se encuentra en torno al 4,5%, aunque también explican que aún es muy pronto para conocer de forma precisa su índice de letalidad. El Covid-19 desde su origen hasta la actualidad, 24 de abril de 2020, ha registrado a nivel mundial 2.761.121 casos de infección y unas 193.671 víctimas, aunque debemos de destacar que el número de infectados no es real, ya que el Covid-19 tiene la característica de que no todos los portadores del virus muestran síntomas de infección, por lo que los casos leves y asintomáticos no son ni registrados ni diagnosticados, por lo que la cifra de infectados reales sería superior, lo que a su vez provocaría que la tasa de letalidad del virus fuera inferior. España, segundo país en estos momentos con más casos de infectados por Covid-19, tan sólo por detrás de Estados Unidos, ha registrado desde su origen 219.764 infectados y 22.524 víctimas, pero no todos los datos son negativos, pues se han registrado a su vez 92.355 casos de infectados que se han recuperado del virus, teniendo en cuenta como dije anteriormente, que el número de casos de infectados no es real, pues gran parte de ellos son asintomáticos o leves y no son registrados.[4]

Tras analizar los graves efectos que estas epidemias provocaron sobre nuestra sociedad, he considerado que podría resultar interesante indagar sobre el origen de dichas enfermedades, pues como todos sabemos, el origen del Covid-19 es desconocido, es cierto que los primeros casos se dieron en la ciudad de Wuhan, pero no conocemos con exactitud de donde proviene, pues hay varias teorías que afirman que dicho virus fue creado de forma artificial en un laboratorio, mientras que otros científicos especifican que el origen del Covid-19 proviene de la mutación y evolución del Betacoronavirus, pues su genoma es similar al de otros seis tipos de “coronavirus” que se han conocido a lo largo de la historia, por lo que los científicos consideran que este virus ha convivido siempre con el ser humano y con los animales.[5] El caso de la “Gripe española” es muy peculiar, pues, como ya hemos explicado anteriormente, su origen no se encuentra en España a pesar de su nombre, puesto que ya se tenían conocimientos anteriormente de algunos casos en otros países, algunos investigadores afirmaron que el virus procedía de Francia en 1916 o incluso de China en 1917, mientras que numerosos estudios reconocieron que los primeros casos se registraron en la base militar norteamericana de Fort Riley en marzo de 1918. La verdad es que en esos momentos la falta de medios y recursos impidieron que se pudiera investigar sobre el foco original de este virus tan devastador, pero tras numerosos estudios realizados en los últimos años se ha logrado descubrir que este virus fue originado por un brote del virus A, más concretamente del subtipo H1N1, el cual desapareció finalmente en verano de 1920.[6] 

El caso de la Peste Negra probablemente sea el más llamativo y estudiado de todas las epidemias devastadoras de nuestra historia, tras numerosas investigaciones se ha descubierto que, como he mencionado anteriormente, era causada por una bacteria, Yersinia Pestis, la cual asoló Europa en el siglo XIV, siendo transmitida por las pulgas de los roedores (ratas, ardillas y ratones de campo), las cuales transmitían la infección al pasar de unos roedores a otros y finalmente a las personas, quienes eran contagiadas tras la picadura de estas pulgas. Tras numerosos estudios se ha logrado descubrir que esta infección tiene su origen en el desierto del Gobi, donde se dieron los primeros casos, propagándose posteriormente a China en 1331-1334, transmitiéndose después a la India y Rusia, llegando finalmente a Europa en 1346 a través de las rutas comerciales. Lo más curioso es que estos estudios han reflejado que los brotes posteriores de peste tuvieron también su origen en Asia, siendo reintroducida nuevamente en Europa, esto se debió a los cambios climáticos que tuvieron lugar en Asia, pues los ciclos climáticos de primaveras húmedas y veranos cálidos fueron seguidos repentinamente por ciclos secos y fríos que provocaron que muchas especies de roedores desaparecieran, lo que obligó a las pulgas a buscar nuevos huéspedes, en este caso humanos u otros animales que llegaban a Europa a través del comercio.[7]  

La pandemia que asola a la humanidad en estos momentos tiene en común con las anteriores el sufrimiento, la angustia y el terror, pero hay grandes diferencias, no solo por los datos y estadísticas ya mencionados sino también por el momento histórico en el que vivimos. El Covid-19 ha golpeado con fuerza a una civilización que ya se estaba resquebrajando por una crisis ecológica sin precedentes causada por un sistema económico que tiene como único fin la acumulación de capital. La actual pandemia ha destrozado el relato neoliberal, hegemónico en occidente desde la década de 1980, aquella célebre frase de Margaret ThatcherLa sociedad no existe” hoy adquiere un patetismo macabro. La actual pandemia pone a la sociedad en el centro, nos hace preguntarnos qué tipo de sociedad queremos ser, de la respuesta que le demos a esta pregunta no dependerá el futuro de la humanidad sino su existencia: si ganan los defensores del individualismo habrán alcanzado el sueño de “la dama de hierro”, la sociedad dejará de existir, el mundo se convertirá en una guerra de todos contra todos y cualquier rastro de humanidad quedará definitivamente abolido. Hoy seguimos adelante gracias al trabajo de personas anónimas: médicos, enfermeras, cajeras, barrenderos, limpiadoras, repartidores, agricultores…; la sociedad los ha convertido en héroes en tiempos de pandemia, antes también nos cuidaban pero mirábamos a otro lado, los héroes estaban en un plató de televisión o en el campo de fútbol. Esos héroes anónimos son nuestra última esperanza, si vencen ellos la sociedad se habrá salvado y hablar de humanidad seguirá teniendo sentido.


[1] Iribarri, Fátima. (20/06/2018). Lugar de publicación: XLSemanal.com. Recuperado de: https://www.xlsemanal.com/conocer/historia/20180206/gripe-espanola-una-pandemia-mundial.html

[2] Virgili, Antoni. (25/03/2020). Lugar de publicación: Historia Nationalgeographic.com.es. Recuperado de: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/peste-negra-epidemia-mas-mortifera_6280

[3] Redacción Médica.com. (08/04/2020). Recuperado de: https://www.redaccionmedica.com/virico/noticias/teorias-del-coronavirus-arma-biologica-virus-remoto-con-5g–1369

[4] Google.com. (24/04/2020). Recuperado de: https://www.google.com/covid19-map/?hl=es

[5] Redacción Médica.com. (08/04/2020). Recuperado de: https://www.redaccionmedica.com/virico/noticias/teorias-del-coronavirus-arma-biologica-virus-remoto-con-5g–1369

[6] Pulido, Sandra. (19/01/2018). Lugar de publicación gacetamedica.com. Recuperado de:  https://gacetamedica.com/investigacion/la-gripe-espanola-la-pandemia-de-1918-que-no-comenzo-en-espana-fy1357456/

[7] El rincón de Pasteur. (10/03/2015). Investigacionyciencia.es. Recuperado de: https://www.investigacionyciencia.es/blogs/medicina-y-biologia/43/posts/el-origen-de-la-peste-en-europa-el-cambio-climtico-12984