Pandemia, crisis, miedo: reflexionando al borde del abismo.

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Estamos viviendo en un presente distópico. Después de más de un mes de confinamiento nos hemos acostumbrado a expresiones como “Estado de Alarma”, a ver a militares en ruedas de prensa, a encender la televisión y observar con terror como los cronistas del apocalipsis no paran de contar las víctimas de este virus cruel y de advertirnos el gran desastre económico que vamos a padecer en un futuro próximo. No podemos salir de casa, observamos la realidad con resignación e impotencia a través de pantallas. Cuando salimos para ir al trabajo o al supermercado las mascarillas, los guantes y la distancia de seguridad nos recuerdan el peligro. Pese a todo seguimos adelante, las videollamadas con amigos, los aplausos de las 8, una conversación con la vecina de balcón a balcón, la vida sigue pese a las embestidas del virus. Nos vamos acostumbrando a la situación. ¿Nos estamos acostumbrando a vivir confinados? No, nos estamos acostumbrando a vivir con miedo.

El miedo es un sentimiento habitual en los seres humanos, lo sufrimos desde el principio de los tiempos y es algo que nos acompaña siempre, no podemos escapar a él, da igual la edad, la raza, el sexo, la clase social, el miedo está siempre presente en cualquier sociedad, en cualquier época, en la vida de cualquier persona. Sentir miedo ante una situación como la actual es algo normal, lo que no es normal, lo que es repugnante, es que algunos no puedan sentir otra cosa y víctimas de ese miedo que los corroe se conviertan en inquisidores de balcón. En estos días nos ha tocado ver situaciones que muestran el lado más egoísta y miserable de algunas personas, hemos escuchado a sanitarios contar como sus vecinos les han “invitado” a abandonar el piso en el que estaban viviendo por temor a ser contagiados, hemos leído en redes sociales el testimonio de padres que han sacado a sus hijos autistas a dar un paseo y han sido insultados. Es cierto que estos actos no son la norma, la mayoría de la población ha demostrado civismo y responsabilidad, pero nos muestran lo egoístas y despreciables que podemos llegar ser cuando nos dejamos arrastrar por el miedo.

El miedo también aparece, como no podía ser de otra manera, en el terreno político. Los poderosos siempre utilizaron los momentos de crisis para aumentar su poder y sus privilegios, lo vivimos en carne propia tras el 2008, y el miedo es el instrumento que usan para que los pueblos acepten con resignación su trágico destino. El miedo lo instauran a través de los grandes medios de comunicación, tememos lo que ellos nos digan que hay que temer y odiamos a quien ellos nos digan que tenemos que odiar. Pero normalmente sus silencios son más sonoros que sus soflamas propagandísticas, es más importante lo que callan que lo que cuentan. Su trabajo es propagar el miedo, no ayudarnos a pensar. Y para ayudarnos a pensar cómo será la situación tras la pandemia es fundamental tener claro en qué situación nos encontrábamos antes de que el Covid-19 golpeara nuestras sociedades. ¿Cómo estaba el mundo antes del coronavirus?

Según denuncia la ONU, en un índice sobre Pobreza Multidimensional publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en julio de 2019, en el mundo hay 1.300 millones de pobres. El 84,5% de las personas pobres del mundo viven en países del África Subsahariana y del sur de Asia. Los datos sobre pobreza infantil son dramáticos, la pobreza asola a 633 millones de niños en todo el mundo.[1]

Un informe publicado este mes de abril por el reputado Stockholm International Research Institute (SIPRI) y en el que ha tomado parte el Centro Delás de Estudios por la Paz, nos proporciona cifras del gasto militar a nivel mundial. En el año 2019 el gasto militar de todos los países alcanzó la cifra record de 1,917 billones de dólares. Los cinco países que hicieron un mayor gasto fueron Estados Unidos, China, Rusia, India y Arabia Saudí. Jordi Calvo, Coordinador del Centro Delás, afirmó “el 54% del gasto militar mundial está en manos de países miembros de la OTAN”. Pere Ortega, Presidente del Centro Delás, destacó las cifras de gasto militar de España “55 millones de euros por día”.[2]

Los datos del último informe anual del Secretario General de las Naciones Unidas sobre Niños y Conflictos Armados publicado en julio de 2019 nos dicen que “más de 24.000 niños fueron asesinados, heridos, mutilados, reclutados a la fuerza y secuestrados, o sufrieron abusos sexuales y otras violaciones de sus Derechos Humanos durante el año 2018”. De esta manera 2018 se convierte en un año trágico, pues estas son las mayores cifras desde que las Naciones Unidas recaba datos de estos actos de barbarie. Virginia Gamba, la representante especial para la Cuestión de los Niños y Conflictos Armados, explicó que “estas cifras son conservadoras” y denunció que “durante los últimos tres años, cada año, los actores dedicados a la protección de los niños en los conflictos han sido reducidos y, francamente, si esto continua, no habrá posibilidad de supervisar o informar acerca de nada”.[3]

Los datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) nos muestran como en pleno siglo XXI sigue existiendo el tráfico de esclavos. Según la (UNODC) 2,5 millones de personas en el mundo son víctimas de trata, el informe nos advierte de que por cada víctima de trata identificada existen 20 más sin identificar. La mitad de las víctimas de trata son menores de 18 años, dos terceras partes de las víctimas identificadas son mujeres y el 79% de ellas están sometidas a explotación sexual.[4] Según cifras de la Interpol el comercio ilegal de seres humanos mueve una cantidad de dinero cercana a los 35.000 millones de euros.[5]

Según los datos publicados en julio de 2019 por ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, en el año 2018 unas 2.000 personas perdieron la vida tratando de cruzar el Mediterráneo[6], 70,8 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y más de la mitad son menores de 18 años. A muchas de estas personas ni si quiera se le otorga la condición de refugiado, son apátridas a quienes se les niega una nacionalidad y ven vulnerados todos sus derechos. Estás personas carecen de todos sus derechos básicos recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.[7]

El reparto de la riqueza o la justicia social son conceptos que se han abandonado hace décadas en favor de otros no menos utópicos como el de libre mercado, en un informe publicado en enero de este año por OXFAM International se nos ofrece un dato revelador al respecto, “los 2.153 milmillonarios que hay en el mundo poseen más riqueza que 4.600 millones de personas”.[8]

En noviembre de 2017 OXFAM Intermón sacó un informe titulado “El dinero que no ves”, en el que arroja datos demoledores sobre el fraude fiscal a nivel mundial, “la inversión mundial hacia los paraísos fiscales se ha multiplicado por 4 en los últimos 15 años, y ha aumentado un 45% desde 2008”. El informe no solo nos aporta datos, también denuncia las consecuencias de este crimen, “se estima que cada año los países en desarrollo pierden 100.000 millones de dólares en recursos fiscales por elusión fiscal de las grandes empresas a través de los paraísos fiscales. Con ese dinero se podría dar asistencia sanitaria esencial para salvar 6 millones de vidas al año y escolarizar a 124 millones de niños que no van al colegio” y señala a los responsables “si bien son las grandes fortunas y las grandes empresas quienes se aprovechan de estos territorios para minimizar el pago de impuestos, los gobiernos son cómplices necesarios”.[9]

Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), “Estimación mundial sobre el trabajo infantil: resultados y tendencias 2012-2016”, refleja la situación en la que se encuentran las víctimas más vulnerables de nuestro sistema económico, los niños. Según datos del informe 152 millones de niños son víctimas del trabajo infantil, la mitad tienen edades comprendidas entre los 5 y los 11 años. El 71% de estos niños trabaja en el sector agrícola y ganadero, también incluye la pesca, silvicultura y acuicultura; el 17% trabaja en sector servicios; y el 12% en el sector industrial, con un gran peso en la minería.[10]

Según datos de Global Footprint Network, una organización internacional pionera en los estudios sobre la huella ecológica, el 29 de julio de 2019 la humanidad consumió todos los recursos naturales que el planeta puede aportarnos en un año sin poner en peligro su capacidad de regeneración. El actual nivel de consumo se sostiene en detrimento de las generaciones venideras, que no tendrán recursos naturales suficientes. La huella ecológica de España es de 2,9 puntos, consumimos casi el triple de lo que nuestro territorio produce. Para que toda la humanidad tuviese el nivel de consumo de los Estados Unidos harían falta 5 planetas. Si los actuales niveles de producción y consumo no se ven reducidos drásticamente los daños serán irreversibles.[11]

El 8 de marzo de 2019, para denunciar la violencia que se ejerce sobre las mujeres en todo el planeta, las Naciones Unidas mostraron unos datos de esta lacra en la página web eacnur.org. La violencia de género afecta a las mujeres en todos los rincones del globo, el sufrimiento y el dolor no pueden medirse con cifras pero estas nos ayudan a hacernos una idea de la colosal dimensión que adopta el crimen. Una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en el mundo; 3 millones de niñas son víctimas de ablación cada año; el porcentaje de niñas objeto de tráfico sexual entre 2004 y 2014 se duplicó; cada tres segundos una niña es obligada a casarse; en 2012 la mitad de los asesinatos de mujeres fue por parte de su pareja o un miembro de la familia; las mujeres de entre 15 y 44 años tienen más riesgo de sufrir violencia de género que cáncer, accidente de tráfico o malaria.[12]

El ser humano es el único animal consciente de su propia muerte y, por lo tanto, se ve obligado a darle un sentido a su vida. Cuando no somos capaces de aferrarnos a algo que le dé un sentido a nuestra existencia, de encontrar algo por lo que merezca la pena vivir, el desenlace suele ser trágico. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en el mundo se suicidan 800.000 personas al año. En España cada día se quitan la vida 10 personas.[13]

En estos días estamos escuchando a muchas personas hablar sobre cómo serán nuestras sociedades tras la actual pandemia, convendría no olvidar como eran antes. Los crímenes e injusticias que se citan en este artículo no van a desaparecer con una vacuna, y si no acabamos con ellos corremos el riesgo de que ellos acaben con nosotros. Solamente trato de hacer un llamamiento a la reflexión, vivimos tiempos difíciles y debemos ayudarnos a pensar. No tengo la solución a los graves problemas que afronta la humanidad, y no me fiaría mucho de aquel que afirmara tenerla. Tampoco poseo un carácter heroico, ni tengo vocación de mártir. Pero si creo que puedo hacer una cosa: no comprarles la mentira, no ser palmero de los criminales. No entrar a ser partícipe de sus discursos del odio, donde se criminaliza a los inmigrantes, a los pobres, a las mujeres, a los que piensan diferente, a los que sienten diferente, a los que son diferentes. No aceptar su discurso exitista, en un mundo de trepas, de arrastrados que hacen cualquier cosa para ascender, donde ganar es lo único que vale en cualquier ámbito, comprar el discurso del éxito es hacerle el juego al poder. No aceptar su modelo de vida, no buscar la felicidad en el consumo de idioteces inútiles, no tener como referente a ninguno de sus payasos mediáticos. Solo así, destruyendo los discursos que nos imponen desde el poder, podremos aspirar a una sociedad diferente. Pensar a la contra es una obligación en estos momentos, es la única posibilidad de romper sus esquemas. Pero pensar tiene consecuencias, es salir de la masa para regresar al individuo, es empezar a hacernos cargo de nuestra responsabilidad. Mirarnos a nosotros mismos de manera crítica es el primer paso para cambiar y, a partir de ahí, poder organizarnos para construir entre todos una sociedad mejor, donde hablar de libertad e igualdad no suene a broma de mal gusto.


[1] Lugar de publicación rtve.es (11/07/2019). Recuperado de: https://www.rtve.es/noticias/20190711/onu-denuncia-hay-1300-millones-pobres-mundo-mitad-son-ninos/1970360.shtml

[2] Albín, Danilo (27/04/2020). Lugar de publicación publico.es. Recuperado de: https://www.publico.es/politica/gasto-militar-mundial-dispara-2019-alcanza-20050-millones-espana.html

[3] González Ferran, Alberto (30/07/2019). Lugar de publicación news.un.org. Recuperado de: https://news.un.org/es/story/2019/07/1459941

[4] Catta Preta, Andrea .Lugar de publicación unodc.org. Recuperado de https://www.unodc.org/documents/lpo-brazil/sobre-unodc/Fact_Sheet_Dados_Trafico_de_Pessoas_geral_ESP.pdf

[5] Lugar de publicación rtve.es (29/07/2015). Recuperado de https://www.rtve.es/noticias/20150729/informa-estima-trata-personas-mueve-350000-millones-euros-ano-todo-mundo/1190220.shtml

[6] Lugar de publicación acnur.org (06/11/2018). Recuperado de: https://www.acnur.org/noticias/briefing/2018/11/5be185404/la-cifra-de-muertos-en-el-mediterraneo-en-2018-supera-los-2000.html

[7] Lugar de publicación acnur.org (19/06/2019). Recuperado de: https://www.acnur.org/datos-basicos.html

[8] Lugar de publicación oxfam.org (20/01/2020). Recuperado de: https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/los-milmillonarios-del-mundo-poseen-mas-riqueza-que-4600-millones-de-personas

[9] www.oxfamintermon.org. (Noviembre 2017). El dinero que no ves, paraísos fiscales y desigualdad (informe de oxfan intermón nº42) .Recuperado de https://oxfamintermon.s3.amazonaws.com/sites/default/files/documentos/files/el-dinero-que-no-ves.pdf

[10]Lugar de publicación oit.org/global/lang–es/index (Septiembre 2017).Recuperado de: http://www.oit.org/global/topics/child-labour/lang–es/index.htm

[11] Cerrillo, Antonio (30/07/2019). Lugar de publicación lavanguardia.com. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/natural/20190730/463772770926/consumo-cambio-climatico-sobreexplotacion-recursos-planeta.html

[12] Lugar de publicación eacnur.org (08/03/2019). Recuperado de: https://eacnur.org/es/actualidad/noticias/emergencias/9-datos-sobrecogedores-sobre-violencia-de-genero-en-el-mundo

[13] Lugar de publicación elconfidencial.com (09/09/2019). Recuperado de: https://www.elconfidencial.com/espana/2019-09-09/muerte-cada-dos-horas-diez-al-dia-suicidio_2217067/