Historia de Maltravieso: Alfonso Callejo Carbajo

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Hoy tenemos el placer de hablar con Alfonso Callejo Carbajo, hijo del célebre investigador histórico y descubridor de las pinturas rupestres de la Cueva de Maltravieso, Carlos Callejo Serrano. Recientemente ha publicado el libro titulado Historia de Maltravieso, obra que recoge la historia de la cueva desde su descubrimiento en 1951, debido a una explosión causada por la actividad de una cantera, hasta la actualidad. La Cueva de Maltravieso alberga en su interior uno de los registros de pinturas rupestres más importantes de la Península Ibérica, destacando las representaciones de manos en negativo con la ausencia del dedo meñique. Los estudios más recientes han determinado que la cronología de dos de las improntas de manos superaría los 67.000 años, consolidándose como las manifestaciones de arte parietal más antiguas del mundo. Este ejemplar recientemente publicado pretendía ser presentado en la Feria del Libro de Cáceres, sin embargo, las condiciones sanitarias han retrasado su presentación oficial. El autor nos muestra a través de esta obra la ejemplar labor realizada por su padre para dar a conocer y fomentar la importancia de este yacimiento.

Alfonso Callejo nos cuenta como la Cueva de Maltravieso ha formado parte de su vida desde que él era muy pequeño. En sus recuerdos encuentra capítulos entrañables que vivió de niño. Su padre entraba con gran asiduidad a la cueva, siendo frecuente que antes de marchar decidieran quien de los tres hermanos acompañaría a su padre ese día, aunque a veces afirma, acudían los tres hermanos. Él alude a esos días como si no hubiera pasado el tiempo, recuerda cómo montados en un viejo 600 verde ponían rumbo a la cueva. Por aquel entonces no había ninguna edificación, era una zona marginal, solo una pequeña puerta metálica protegía el interior de la cavidad. Su padre Carlos Callejo tenía la llave para poder acceder, una vez dentro Alfonso y sus hermanos ayudaban a su padre con la cinta métrica, sujetándole las lámparas de carburo que se utilizaban por aquel entonces, mientras él sacaba planos de la cavidad. Nos cuenta el autor una pequeña anécdota de cuando era niño, asegurando que se conoce el interior de la cueva como la palma de su mano. Yo he soñado muchísimas veces con la Cueva de Maltravieso, tanto de niño como de adulto; recuerdo una de las veces que me separé de mi padre y me quedé solo con 7 años a oscuras en el interior, me había perdido, pero palpando las paredes de la cueva conseguí salir. Imagina la situación siendo tan pequeño como era, la cueva me parecía inmensa, una vez de adulto se ve mucho más pequeña.

Su padre Carlos Callejo Serrano fue el descubridor de las pinturas rupestres que se encuentran en las paredes de la cueva. Al principio el descubrimiento no despertó demasiado interés, Maltravieso era una cueva olvidada como nos cuenta el autor en su obra, haciendo referencia a la importante labor que realizó su padre para dar a conocer las pinturas, si bien en un principio no logró el reconocimiento esperado porque la comunidad científica de entonces era bastante escéptica.  En 1959 el descubrimiento se dotó de importancia cuando despertó el interés de profesionales como Martin Almagro, entonces Director del Instituto Español de Prehistoria. Alfonso Callejo se ha documentado a través de los hijos del Francés, nombre con el que se conocía al cantero que trabajaba en la cantera de roca caliza situada donde se descubrió la cueva. Nos cuenta como numerosas personas acudían al lugar, donde se vendían helados y golosinas como si fuera una feria. La cueva fue víctima de saqueos, numerosas personas quisieron llevarse su recuerdo. En el año 1957 se decide escribir una monografía de la cueva, aquí reside la gran labor de su padre, quien fue puerta por puerta pidiendo prestados los restos que se habían extraído del yacimiento. Hoy en día la ley es diferente, hay una mayor concienciación para proteger el Patrimonio Histórico, pero por aquel entonces las condiciones de la cueva distaban de ser las más adecuadas, el candado de la puerta lo reventaban con frecuencia, recuerda como tuvo que acudir con su padre en más de una ocasión para reemplazarlo. Durante unos 20 o 30 años, prácticamente hasta la década de los 90 la gente ha estado entrando en la cueva de manera despreocupada, incluso realizaban fuegos e inscripciones en su interior lo que conllevaba un gran peligro para la conservación de las pinturas.

La Cueva de Maltravieso destaca por tener uno de los mayores registros de improntas de manos de la Península Ibérica, en las que podemos apreciar la ausencia del dedo meñique. La interpretación que se ha dado sobre estas representaciones ha ido evolucionando a lo largo de los años. Las mutilaciones existen en muchas cuevas. En un primer momento se determinó que las mutilaciones eran reales, posiblemente del hechicero del clan. Había manos de diferentes tamaños que no correspondían a una sola persona como se pensaba en un primer momento. En los años 90 gracias a los estudios con luz ultravioleta se apreciaba la sombra del dedo faltante, por lo cual la mano se pintaba completa y luego se borraba el dedo. Existen diversas teorías, se piensa que el dedo se doblaba a la hora de realizar la pintura, pero la mano queda mejor representada completamente apoyada.

En los últimos estudios realizados, la datación realizada por el método de uranio-torio sobre dos de las pinturas de manos de la Cueva de Maltravieso dieron resultados fascinantes, estableciendo su cronología en más de 67.000 años de antigüedad. Este descubrimiento dota al yacimiento de una gran importancia consolidándose como el registro de pinturas rupestres más antiguo del mundo. Es una pena que su padre, artífice del descubrimiento, y sin duda alguna la persona que más ha luchado por dar a conocer el yacimiento no pudiera conocer esta datación tan remota. Si mi padre viviera… Mi padre defendía que las pinturas paleolíticas eran del Auriñaciense con una antigüedad superior a los 20.000 años. Otros autores las situaban en el Magdaleniense, en torno a los 15.000-10.000 años de antigüedad. Pero este estudio lo cambió todo, si bien es cierto que el método de uranio-torio no está tan aceptado en el estudio de planchas calizas pequeñas, pero fue un descubrimiento muy importante.

En su libro hace referencia a las condiciones de la cueva, así como a las dificultades que ha tenido que enfrentarse el yacimiento a lo largo de su historia desde que fuese descubierto en 1951. La falta de concienciación ha sido uno de los problemas más recurrentes, la sociedad no se ha preocupado en proteger este enclave. En el pasado ha habido una falta de sensibilización por parte de las autoridades, nadie se tomó en serio la cueva. Ni había vigilancia policial ni nada. La gente iba en búsqueda de un tesoro, quizás el desconocimiento sea el problema. En mis hablas y publicaciones he tratado de dar a conocer la cueva. A mi padre también le costaba mucho, él siempre ensalzaba la importancia que tenía la Cueva de Maltravieso.

Recientemente se han instalado una serie de dispositivos en el interior de la cueva para conocer el estado actual de la misma. Estos instrumentos miden la humedad, la temperatura y el nivel de gas Radón en el interior de la cavidad. La cueva se ha abierto de nuevo al público con visitas limitadas permitiendo entrar en el interior del yacimiento. A modo de experimento se estudia en qué medida la presencia humana afecta a las condiciones internas de la cueva, las pinturas rupestres son bastante delicadas y podrían perderse si no se dan las condiciones óptimas de conservación. Existe desde hace bastante tiempo un debate sobre excavar la cueva para encontrar nuevos hallazgos o protegerla para evitar perder lo que todavía se conserva. El autor de la obra nos aporta su opinión sobre este aspecto: Las pinturas lamentablemente se deterioran con el tiempo, las piedras calizas son muy débiles, que durante 40 años se haya entrado masivamente en la cueva influye bastante, las pinturas se han deteriorado. Se debería articular la conservación con la investigación.

La Cueva de Maltravieso se ha mantenido entre luces y sombras, quizás la población de Cáceres no la ha dotado de la importancia que merece. El escaso interés que ha despertado el yacimiento, provocado en gran medida por su desconocimiento pretende ser remediado con la publicación de este libro, siendo el mismo autor quien nos proporciona las claves para fomentar el interés y la concienciación de la gente sobre la cueva. En el recinto donde actualmente se ubica la cueva encontramos un Centro de Interpretación. He planteado en más de una ocasión que debería realizarse un parque temático de la cueva. Realizar una representación a tamaño real del interior de la totalidad de la cueva sea quizás complicado, pero sí de las salas de las pinturas, en la actualidad contamos con los medios técnicos para hacerlo. Se han hecho mediciones en 3D, incluso hay un despacho de arquitectos que tiene el proyecto. Este libro, titulado “Historia de Maltravieso”, tiene como fin dar a conocer la cueva para fomentar así su interés en ella. Se recoge todo lo acontecido en torno a la cueva durante 70 años.

Este libro es una pieza fundamental en el conocimiento de la Cueva de Maltravieso, nunca antes se había tratado de manera tan detallada y cuidadosa la historia de este enclave paleolítico. Su autor enamorado de la cueva desde su niñez, cuando iba a visitarla junto a su padre y hermanos a bordo de un viejo 600 verde, afirma que se conoce el interior de la cueva como la palma de su mano, hasta tal punto que sueña con ella en más de una ocasión. Forma parte de su vida como entonces, también formó parte de la vida de su padre. Hoy nos muestra su libro orgulloso de retomar la tan compleja tarea que realizó su padre en vida, dar a conocer y defender la importancia que tiene la Cueva de Maltravieso para la población de Cáceres. En sus palabras apreciamos desde el primer momento el cariño que le mantiene a la cueva donde tantos momentos ha disfrutado desde niño. Esta obra, en la cual ha prestado especial dedicación, nos permite conocer la historia de la cueva desde sus inicios. El trabajo que costó que se conociera la cueva hace 50 años, las personas y entidades que vinieron a Cáceres a estudiar las pinturas más antiguas del mundo, la falta de concienciación y el vandalismo que ha sufrido la cueva hasta la década de los 90, todos estos temas se tratan en este libro, que, sin duda alguna, pondrá fin al desconocimiento que se tiene sobre la misma. El libro ya se puede adquirir de forma física en el Museo de Cáceres, también se puede acceder a él de manera online. Solo queda abrir sus páginas, comenzar a leer y adentrarnos en el interior de la Cueva de Maltravieso.

Artículo realizado por Darío Mena Casares.

Para conseguir el libro físico, solicitarlo por correo al Museo de Cáceres:

museocaceres@juntaex.es

Link del libro: