Covid-19: Una tragedia para la humanidad pero un respiro para el planeta.

Comparte esta entrada en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

En estos momentos en los cuales estamos empezando a afrontar las primeras fases del plan de desescalada aprobado por el Gobierno, el cual consta de cuatro fases que nos guían hacia la “nueva normalidad”, la cual se espera que se instale a finales del mes de junio, veo necesario hacer referencia a como esta epidemia, el Covid-19, ha puesto en jaque a nuestro modelo de vida, puesto que con la declaración mundial del estado de alarma por la crisis sanitaria se ha logrado el cese de gran parte de las actividades económicas, lo que ha causado graves estragos en la economía, pero que a su vez, y es el tema que voy a desarrollar a lo largo del artículo, para el planeta y el medio ambiente ha supuesto un gran beneficio.

Como es evidente la epidemia es el principal foco de atención en estos días, en los informativos se nos muestra a todas horas la evolución de la epidemia y sus consecuencias y los recientes datos de los registros de infectados y víctimas por el virus a nivel mundial, pero esto a su vez provoca que ciertos temas se queden apartados a la espera de que el virus nos ofrezca un respiro para poderlos analizar, pero hay algunas cuestiones que no se pueden dejar de lado como es el cambio climático y la contaminación, lo cuales son probablemente uno de los pocos efectos positivos de esta epidemia debido al confinamiento que se nos ha impuesto.

Niveles de contaminación antes y después del Covid-19.

Esta epidemia ha provocado que la gran mayoría de las fábricas se hayan cerrado, que las autovías se encuentren vacías y las calles estén medio desérticas, esta imagen se ha estado repitiendo prácticamente todos los días. Podemos observar cómo ha tenido lugar una clara reducción del uso de los medios de transporte y del proceso de producción industrial, lo cual ha generado que la contaminación se haya visto reducida de forma considerable.

Un claro ejemplo es el de China, un estudio desarrollado por el Ministerio de Ecología y Medio Ambiente de China ha demostrado que en el mes de febrero, en comparación con el año anterior, el promedio de días sin contaminación atmosférica creció un 21,5%, a lo cual podemos sumarle las imágenes del satélite de la NASA, las cuales muestran como las emisiones de dióxido de nitrógeno se han reducido de forma considerable en las grandes ciudades chinas desde principios de enero a finales de febrero, pasando de más de 500 metros cuadrados de densidad de dióxido de nitrógeno en la troposfera a unas cifras de entre 125 y 200 metros cuadrados de dióxido de nitrógeno[1].

Otro ejemplo podemos observarlo en el norte de Italia donde, gracias al confinamiento impuesto por el gobierno tras la declaración del estado de alarma, la calidad del aire ha mejorado de forma notable, esto es demostrado por las imágenes recopiladas que el satélite Compericus Sentinel 5P ha publicado, en las cuales se puede observar como los niveles de contaminación atmosférica se han reducido de forma considerable, las imágenes reflejan como desde primeros de enero hasta mediados de marzo los niveles de contaminación han pasado de más de 300 metros cuadrados de dióxido de nitrógeno en la troposfera en el norte del país a unos 125-150 metros cuadrados de dióxido de nitrógeno, coincidiendo el descenso de la contaminación con el periodo en el que el gobierno italiano declaró el bloqueo para evitar la propagación del Covid-19.

En Italia, en este caso en Venecia, la reducción de la contaminación y el cese de las actividades económicas y turísticas se ha reflejado en la imagen y el estado de los canales, los cuales se encuentran prácticamente desérticos de embarcaciones y en un gran nivel de limpieza, lo que permite que el estado de las aguas en algunas zonas sea cristalina, logrando observarse en ciertos rincones bancos de peces, algo que anteriormente era prácticamente imposible ver en los canales. Palli Caponer, fotógrafa que reside en Venecia, comentaba por Twitter lo siguiente: “La laguna se apropia de Venecia, sin vertidos y sin tráfico, se puede ver el fondo de los canales. Deberíamos reflexionar sobre la explotación del turismo de Venecia”. La claridad de las aguas de los canales se debe en gran parte a la deposición de los sedimentos en el fondo del canal, sedimentos que anteriormente eran arrastrados por las embarcaciones, lo cual provocaba que el estado de las aguas fuera turbio y desagradable visualmente[2].

Henk Eskes, miembro del Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos (KNMI), en su último comunicado declaró que tras recopilar datos sobre la química de nuestra atmósfera y compararlos con datos anteriores, el impacto por el cese de las actividades económicas, turísticas y laborales ha sido asombroso, puesto que se ha reducido de forma considerable la concentración de la contaminación atmosférica, aunque advierte que dicha concentración química no es lineal, por lo que la reducción de los porcentajes de contaminación puede diferir de las zonas y de la reducción de las emisiones[3].

El satélite Compericus Sentinel 5P no para de recopilar datos e información sobre la visible reducción de la contaminación causada por la crisis del coronavirus y sus consecuencias, reflejando en sus estudios atmosféricos como las significativas reducciones de las concentraciones de dióxido de nitrógeno coinciden con los inicios de la declaración de los estados de alarma y la implantación de las cuarentenas, haciendo especial hincapié en la reducción de la contaminación en las grandes ciudades europeas como Madrid, Barcelona, Roma y París.

Además de los datos de las grandes ciudades europeas, el satélite Compericus Sentinel 5P también ha recopilado datos sobre los niveles de contaminación de otras zonas del mundo, de las cuales podemos destacar el caso de la India, ya que si se comparan los datos de concentración de los niveles de dióxido de nitrógeno del 20 de abril con los datos del año pasado se puede observar una reducción del 40-50%, este dato es asombroso pues refleja que la calidad del aire de las grandes ciudades, como por ejemplo Delhi o Mumbai, ha mejorado considerablemente, lo cual se debe principalmente a la declaración por parte del gobierno del estado de alerta y la imposición de un confinamiento que ha afectado a más de 1.300 millones de personas desde el mes de marzo[4]

Recuperación de la capa de ozono.

Desde la Universidad Norteamericana de Colorado Boulder, teniendo en cuenta los datos del satélite Compericus Sentinel 5P y los estudios desarrollados tras la publicación de los mismos, un grupo de científicos ha elaborado un estudio en el cual se refleja el proceso de recuperación de la capa de ozono gracias al repentino parón de las actividades económicas y a la declaración de una cuarentena mundial por la crisis del Covid-19[5].

La capa de ozono, capa de gas que ejerce como escudo protector natural en la atmósfera terrestre con la absorción de los rayos ultravioletas solares, permite el desarrollo de la vida en el planeta y la protección de la fauna, vegetación y la vida que en él se encuentra. Esta fina capa de ozono desde hace años se ha estado resquebrajando y deteriorando debido a la emisión de gases y partículas contaminantes que los seres humanos hemos estado generando a través de la utilización de numerosos productos químicos y de los medios de transporte, cuya emisión de dióxido de carbono de forma diaria es perjudicial para su estado. El deterioro de esta fina capa protectora genera que la temperatura del planeta ascienda debido a la emisión de estos gases, el 75% proveniente de la quema de combustibles fósiles y el 25% por la deforestación, la consecuencia de este ascenso de la temperatura es el retroceso de los glaciares, la subida del nivel del mar y los cambios radicales del clima, sequías, inundaciones, olas de calor… todos estos factores son generados en gran parte por el modelo productivo de sobreexplotación y dependiente de los combustibles fósiles, cuyas consecuencias son nefastas para el medio ambiente[6].

Tras la aparición inesperada del Covid-19 y la declaración del estado de alarma por los gobiernos mundiales, que ha traído consigo la implantación de una cuarentena cuya consecuencia ha sido el cese de la gran parte de las actividades económicas, las emisiones del dióxido de carbono se han reducido de forma considerable, lo que ha permitido que la capa de ozono que protege nuestra planeta haya empezado a recomponerse tras el respiro que el cese de gran parte de la utilización de los medios de transporte y el parón de la producción le ha otorgado.

La epidemia a la cual nos enfrentamos está poniendo en jaque nuestro modelo de vida puesto que cada vez el número de víctimas es mayor y es evidente que las consecuencias económicas serán devastadoras, pero debemos aprender de esta situación. Hasta el momento, centrándonos en el ámbito ecológico y medioambiental, la mayoría de los países han ignorado los compromisos que se firmaron en 1987 en el Protocolo de Montreal en el cual se comprometían a reducir las emisiones de los CFC (cloroflurocarbonos), el objetivo principal era permitir que las futuras generaciones pudieran disfrutar de un planeta sano y limpio[7]. El modelo capitalista y el consumismo que impera en nuestros días ha provocado que dentro de este sistema, que se basa en la explotación, transformación, consumo y desecho de los recursos naturales limitados de nuestro planeta, se haya desplazado a un segundo plano la importancia por el cuidado del medio ambiente, el cual se ha visto beneficiado con la llegada del Covid-19 ya que ha supuesto un parón de la producción industrial y la reducción de la utilización de los medios de transporte, lo que ha permitido que los niveles de contaminación se hayan reducido y la capa de ozono se haya recuperado. La cuestión es si tras la finalización del estado de alarma habremos logrado aprender de nuestros errores o continuaremos desarrollando un modelo de vida en el cual la producción y la adquisición de bienes innecesarios y la explotación turística de parajes naturales se habrá impuesto sobre el cuidado del planeta y el respeto por el medio ambiente, lo cual supondrá un claro retroceso en el nivel de nuestras vidas y en el estado del planeta que heredarán las futuras generaciones.


[1] Lugar de publicación nationalgeographic.com.es (07/04/2020). Recuperado de https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/planeta-principal-beneficiado-por-coronavirus_15325

[2] Lugar de publicación nationalgeographic.com.es (07/04/2020). Recuperado de https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/planeta-principal-beneficiado-por-coronavirus_15325

[3] Lugar de publicación nationalgeographic.com.es (24/04/2020). Recuperado de https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/coronavirus-reduce-contanimacion-aire-europa_15370

[4] Lugar de publicación nationalgeographic.com.es (24/04/2020). Recuperado de https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/coronavirus-reduce-contanimacion-aire-europa_15370

[5] García Matilla, Leire (27/03/2020). Lugar de publicación eliberico.com. Recuperado de https://www.eliberico.com/la-capa-de-ozono-se-recupera/

[6] Lugar de publicación mst.org.ar (23/01/2020).Recuperado de https://mst.org.ar/2020/01/23/crisis-climatica-y-ambiental-efecto-del-capitalismo-lo-que-hay-que-cambiar-es-el-sistema/

[7] García Matilla, Leire (27/03/2020). Lugar de publicación eliberico.com. Recuperado de https://www.eliberico.com/la-capa-de-ozono-se-recupera/