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Empecemos por entender qué fue la Bauhaus (1919-1933).

La Bauhaus es la historia de la Alemania en ese periodo. Coincide exactamente con el periodo de la República de Weimar. En sus inicios el trauma de una guerra recién terminada. La fragilidad de una democracia que se crea al mismo tiempo que se crea la Bauhaus, en el mismo lugar, Weimar. La Bauhaus  evoluciona al compás del mundo que le ha tocado vivir, pasando de ser una escuela de artes y oficios, a una escuela de diseño de lo cotidiano, para convertirse en una escuela de arquitectura. La industria, que se había convertido antes de la creación de la Bauhaus en una gran máquina para matar, se pretende convertir en una máquina que permita mejorar la vida de las personas a través de una fusión curiosa: el arte y la industria.

La rehabilitación social y urbana de la calle Hernando de Soto, nace como proyecto piloto para dar una solución diferente a una calle degradada, aislada y dividida que es percibida por sus vecinos de forma muy negativa y es desconocida por la mayoría de los cacereños. Es una época de conflictos entre lo privado y lo público, entre la responsabilidad que tienen las administraciones de solventar los problemas que nos afectan y la necesidad de volver a asumir por parte de la ciudanía, o de recuperar, el control y la gestión de los espacios públicos. En este entorno el proyecto se gestiona dividiéndolo en dos fases, una primera desarrollada por el geógrafo urbano Adolfo Chautón, en la que se trabaja el componente humano y una segunda fase en la que se ejecutan los resultados de ese trabajo, desarrollado por la empresa de creación cultura Atakama. 

La fusión entre el arte y la industria ya había tendido algunos ejemplos antes de la creación de la Bauhaus, como ya se habían desarrollado actuaciones en Cáceres haciendo que el arte fuera el elemento clave para la transformación de espacios públicos. Nada es nuevo.

En la Bauhaus se vuelve al concepto de maestro y aprendiz, dejando de lado el de alumno y profesor. Es una forma de permeabilizar la relación, acercarla, unificarla. Esa relación íntima además propicia que en el futuro una gran parte de sus maestros fueran antiguos alumnos.  En Hernando de Soto se devuelve a las personas que viven en la calle, la responsabilidad de decidir sobre su entorno, mezclando el medio ambiente con la cultura, permitiendo mejorar la seguridad e intentando generar una imagen más cercana y positiva de la juventud y, sobre todo, son responsables del futuro de sus espacios, más allá de si son públicos o privados.

Los inicios no son fáciles. No lo fueron para Gropius, ni para Adolfo. Weimar no entendió muy bien el proyecto de la Bauhaus y a los vecinos de la calle también les fue muy complicado entender qué pretendía Adolfo con sus actuaciones, más allá de un resultado final.

En ambos proyectos, lo que subyace es la lucha por generar esperanza. En ambos se da la necesidad de “aprender aprendiendo” y se basan en la realización de talleres. En ambos la pintura supone una forma de cambiar la percepción de las personas. En ambos el color y las formas son los grandes protagonistas. 

Al lado de esta calle, como os comentamos en el primer post, está el estudio de Telma. Una de las primeras personas que en nuestra comunidad estudia a fondo, se especializa y cree en una nueva forma de terapia usando el arte como herramienta de trabajo. Ella, una luchadora incansable, nos contará en la próxima entrada qué es el Arteterapia, conoceremos de su mano este mundo increíble, tan antiguo como la humanidad, pero a la vez tan moderno como lo son los conceptos y diseños propugnados por la Bauhaus.