La nueva Iniciativa Bauhaus 

1919, se crea la Bauhaus en Weimar (Alemania). El segundo marido de Alma Schindler, o Alma Malher como es conocida, fue su fundador, Walter Gropius. La sombra alargada de esta mujer permitió convertir lo que esta escuela de artes y oficios ha llegado a representar en el mundo actual.

2019, en una calle de Cáceres que lleva por nombre el del marido de Isabel de Bobadilla, Hernando de Soto, se lleva a cabo un proyecto piloto de rehabilitación social y urbana. Otra Isabel, Isabel Flores cubre algunas de sus fachadas de arte y color a través de formas que repite una y otra vez, en un intento de generar un diálogo continuo entre lo urbano y el arte, entre lo público y lo privado. Una nueva forma de entender el urbanismo.

Gracias a Alma y a Isabel se han transformado hechos, momentos y espacios. Ellas han sido las protagonistas “secundarias” que han permitido el desarrollo de grandes acontecimientos. Siempre lo pequeño marca la diferencia. En lo pequeño se encuentra la esencia.

Mariya Gabriel, comisaria de Innovación y Cultura de la UE, lo sabe y por eso lanza la iniciativa ‘nueva Bauhaus para promover arquitectura y diseño sostenible dentro del marco de una conciencia ambiental. La iniciativa pretende tender puentes entre el mundo de la cultura y la ciencia. “Será una forma diferente de relacionarse Europa con el entorno, el propósito final de este experimento es poner la tecnología y el medio ambiente a trabajar juntos”. Su objetivo es propiciar un debate sobre la transformación de los lugares en que vivimos, lo mismo que pretendía la Bauhaus de Gropius, pero esta vez teniendo muy en cuenta el medioambiente.

Y es de “la transformación de los lugares en que vivimos” de lo que va a tratar esta serie de cinco artículos que se van a exponer en el marco de la Semana de la Juventud en Europa.

Queremos daros a conocer proyectos/ideas desarrolladas por jóvenes vinculados a Cáceres, que no dejan de ser formas de entender, relacionarse y vivir intentando transformar nuestra realidad, para hacer que la calidad de vida de nuestra generación y de las venideras mejore, evitando la destrucción medioambiental que estamos produciendo. Estas ideas/ proyectos permiten un diálogo que es necesario entre la tecnología y el medio ambiente pero siempre teniendo al arte y a la cultura como la argamasa capaz de aunar los mejores resultados en esa unión que es necesaria.

Pero lo mejor sería invitaros a que sigáis leyendo uno a uno estos post, que os irán informando sobre qué fue la Bauhaus, cómo afectó esa corriente a la calle Hernando de Soto, que visitéis esta calle y os paréis a hablar con los vecinos que de la mano de algunos artistas han sido capaces de mejorar sus vidas y palpéis una nueva realidad con una sonrisa.

Y cuando una sonrisa haya invadido vuestra Alma, bucead por estas historias cercanas, que os ayudarán a comprender el mundo que vamos a construir entre todos. Son historias cortas pero intensas, que van a hacer que esa sonrisa permanezca de momento hasta el sábado y quién sabe si después se alarga.

La primera tiene mucho que ver con la Bauhaus. En 1919, una jovencita de nombre impronunciable, Fredericke “Friedl” Dicker-Vandais, iniciaba su camino en esta escuela aprendiendo para luego enseñar. Años después, trabajó en la recuperación de niños y niñas refugiados que llegaban al gueto judío de Terezin y lo hizo a través de una disciplina recién bautizada, ArteTerapia. Y en la estela de Friedl, nos encontramos a Telma, que en 2019, aquí en Cáceres y muy cerquita de esa calle recuperada con tanto arte y que mencionábamos anteriormente, sintetiza su proyecto de vida en el “Espacio Dada”. Telma es también arteterapeuta, especializada en recuperar a niños y niñas con dolencias nefrológicas. Niños y niñas que recuperan esa imaginación que ahora nos demanda Europa para construir un futuro sostenible e inclusivo. Y es que el mundo de la imaginación es de los niños por antonomasia, porque no tienen esas capas de cebolla que nos crecen de la mano de la cultura. Cabezas vacías, ávidas de contenido, que absorben mejor que nadie los nuevos paradigmas, e invitan a papás, mamás, abuelas, tíos… a comprar menos vaqueros, porque son necesarios 8.000 litros de agua para su elaboración, una barbaridad. Volvamos a nuestra niñez, y dejemos que la arteterapia nos sirva de canal para recuperar un mundo que se nos escapa de las manos.

Y esto de los vaqueros, nos sirve para enlazar con Llámame Ropa. Lejos de Cáceres y cerca de nuestros corazones. Que se ha ido para algún día volver con la sabiduría que te da la vida y que te da conocer la otredad. Porque Jara lo absorbe todo, lo analiza todo y va cargando su mochila de ideas que buscan el equilibrio entre lo que necesitamos y lo que cogemos de la naturaleza. Coge la ropa, la mete en la centrifugadora de la transformación, pulsa el botón de artesanía, arte y diseño y sale planchadita y al alcance de cualquier bolsillo. Sin ser consciente de ello, ha escrito la hoja de ruta del Pacto Verde Europeo, para contener un crecimiento que no se sostiene, encontrando la oportunidad en la reutilización de tantos metros de ropa confeccionada que no nos caben en los armarios. Invitados quedan ustedes a regresar a una economía pre-moderna en la que el máximo exponente es tener un trozo de pan que llevarte a la boca.

Y ahí está el enlace de la siguiente historia. Pan que habla y que pedalea, PanHabla. Desde Alcázar de San Juan, Juan ha venido dando pedaladas para, en 2019, construir un proyecto de mucho futuro en Cáceres. Para comer, no quiere yates, no quiere grandes viajes, solo pan, hecho en casa con amor y con rigor. Juan es equilibrio sin crecimiento. Es trabajar para vivir. Es creer en sí mismo e intentarlo. Ciclista sin pelotón, embadurnado de harina, que con las manos en la masa construye nuevos modelos de vida.

Nuevos modelos de vida que necesitan de entornos sostenibles. En este sentido nuestra siguiente protagonista, Carla, nos recuerda que los edificios consumen más del 40% de la energía mundial. Bajo esta premisa y amasando de forma magistral las tres R (reducir, reciclar y reutilizar) nos propone un edificio que conjuga dos usos: biblioteca y piscina. Lo hace como solo lo puede hacer alguien que desde muy pequeñita se dedica a pintar edificios, alguien que ama la naturaleza y dedica su tiempo a investigar el uso de nuevos materiales que permitan una mayor sostenibilidad, alguien para quien los retos es una metodología de trabajo y el compromiso con la sociedad es una forma de entender la vida.

Os dejamos con estas ideas/proyectos, pero sobre todo os dejamos con sus protagonistas, personas que luchan para que podamos vivir en un mundo mejor.